Academia Nacional de Educación Médica

XV FORO NACIONAL Y I FORO INTERNACIONAL DE EDUCACIÓN EN SALUD

Última actualización en Martes, 17 Julio 2018 16:12

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DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS ÉTICOS DEL EDUCADOR EN MEDICINA

Joaquín Ocampo Martínez *

Adrián Martínez González *
José Alberto García Mangas *
José Luis García Vigil **

* Integrante del Comité de Ética Docente
** Coordinador del Comité de Ética Docente

Academia Nacional de Educación Médica 

 

Etica

La medicina es una de las profesiones más antiguas que asumieron principios éticos, algunos de los cuáles fueron delineados hace más de veinticuatro siglos y se han enriquecido a través del tiempo, la cultura y las tradiciones. La intención del médico del “bien hacer” en su profesión, lo ha caracterizado a través de las épocas por la responsabilidad de actuar siempre en beneficio del ser humano. La historia del “bien hacer” es sustento de la práctica médica tradicional, fortaleciendo a los médicos socialmente y legando a su vez, una filosofía propia que se ha trasmitido y extendido a la práctica docente a través de generaciones.

El fundamento del compromiso moral del médico con los pacientes y educandos, se ha deteriorado a partir de una crisis de valores que ha generado en las últimas décadas, un proceso creciente de despersonalización y deshumanización en “aras del progreso” caracterizado por: la fragmentación de la atención médica, el uso abusivo y acrítico de la tecnología sin cuestionar su pertinencia y valor, ni los daños potenciales o reales para los pacientes, así como la mercantilización de la medicina, donde los intereses económicos tienen prioridad sobre las necesidades humanas. En el mismo sentido, la burocracia de las instituciones de atención a la salud y la falta de toma de conciencia sobre estos problemas, han llevado al médico a asumir conductas defensivas ante el paciente, quien generalmente lo ha valorado como un profesional idóneo para recuperar su salud, confidente y consejero.

Los efectos de la deshumanización, insuficiente toma de conciencia y crisis de valores, se han expresado en deslealtad, deficiente solidaridad, disminución de la confianza, desigualdad, falta de honradez y honestidad, afectando a los pacientes. Dicha problemática se extiende también a la educación médica, ya que este proceder de los médicos se ha vuelto ejemplo a seguir por sus alumnos. Hoy los médicos ya no “tienen tiempo” para los pacientes, casi no los interrogan ni los exploran. Una práctica con estas características, enajena y obstaculiza la posibilidad de una conducta ética en las nuevas generaciones de médicos.

Ser médico y educador en medicina implica una simbiosis indisoluble, por ello podemos señalar que el deterioro ético en la actividad educativa es equiparable al de la medicina. No es raro el abuso y el acoso de los educandos por parte de los educadores. La tarea inmediata es proponer alternativas éticas y morales para la educación médica, a fin de que se alimente de los valores y principios tradicionales de la medicina; es decir, un nuevo paradigma que recupere lo valioso de su práctica. De tal forma que el educador en medicina que tenga como base de su praxis la racionalidad unida a la afectividad, esté en posibilidad de desarrollar nociones profundas de sus diferentes capacidades, fortaleciendo así su identidad profesional y mejorando simultáneamente sus características y potencialidades como persona, médico y educador.

La presente Declaración que emana de una reflexión ética sobre los valores y principios aquí considerados, aspira a sensibilizar a los médicos y educadores en medicina acerca de la situación que vive la educación médica, y a contribuir con una perspectiva ética que supere los efectos deletéreos de la práctica médica, al difundir los valores y principios que el educador en medicina puede considerar a favor de su persona y la de sus alumnos, para que la conducta ética fortalezca y enriquezca la relación con pacientes y educandos, en el ámbito de la medicina y de la educación médica. Se entiende que la moral es la entraña misma del médico-educador, por lo que esta Declaración invita a reflexionar acerca de las acciones que tiendan a superar la práctica del médico y del educador médico que hoy en día resultan deseables.

 

PRINCIPIOS ÉTICOS Y VALORES MORALES


En la ética deontológica las acciones tienen valor intrínseco. Desde esta perspectiva, podemos decir que se refiere a una declaración de principios, juicios, creencias y valores culturales, en donde se determina si algunas acciones son correctas o incorrectas y que un grupo de personas con intereses afines comparte. Sirve para regular el comportamiento de una comunidad, de tal forma que si los miembros del grupo la asumen como propia, propiciará que su existencia sea duradera.

 

Valores morales
Conjunto de cualidades del hombre como ser ético; estimadas y reconocidas universalmente como guías de la acción moral, y que son el fundamento de reglas, actitudes y principios. Son aquellos valores que perfeccionan al hombre, haciéndolo más humano y con virtudes para ser mejor persona.

Ejemplos de valores que los educadores en medicina deben mostrar:
 Libertad
 Solidaridad
 Honradez
 Confianza
 Igualdad
 Responsabilidad
 Respeto
 Excelencia


Principios éticos
Son aquellos que sirven de punto de partida para la reflexión y acción en función de un determinado valor moral que, como formulaciones generales válidas, son aplicables a conductas y situaciones concretas. Proposiciones con validez que por sus argumentos no requieren demostración. Habitualmente son abstracciones generales aplicables a una gran cantidad de casos, respetando la ética de principios donde el fin no justifica los medios, sino que éstos modelan a los fines.

 

RELACIÓN DE VALORES MORALES Y PRINCIPIOS ÉTICOS

 

LIBERTAD
Condición de posibilidad del EDUCADOR y EDUCANDO para pensar y actuar con independencia de juicio y de conciencia para alcanzar una vida coherente y equilibrada desde su interior. Implica expresión del EDUCADOR para poder difundir sus ideas y promover la discusión abierta, horizontal y bi-direccional con los EDUCANDOS. Asimismo autonomía en la reunión del EDUCADOR como garantía para asociarse con aquellos que comparten ideales, para elegir en forma responsable y pacífica el destino de su vida y propiciar que los EDUCANDOS hagan lo propio.

Principio de Autonomía. Todo EDUCADOR y EDUCANDO en uso de sus facultades, tiene la capacidad para establecer límites a su propia libertad considerando la autonomía de los otros.

Principio de Autarquía. Todo EDUCADOR y EDUCANDO en ejercicio de su autonomía tiene capacidad de autodominio sobre sus impulsos y apetencias negativas.

 

SOLIDARIDAD
Adhesión a las necesidades y fines de los EDUCADORES y EDUCANDOS. Voluntad explícita del EDUCADOR para ayudar a los EDUCANDOS que la necesitan y comprometerse con sus problemas.

Principio de Empatía. La convivencia solidaria requiere de una identificación psíquica y afectiva del EDUCADOR, con el estado de ánimo del EDUCANDO.

Principio de Colaboración. El apoyo firme del EDUCADOR al EDUCANDO en la consecución de sus fines, es condición para la solidaridad.

 

HONRADEZ
Rectitud de ánimo, integridad en el obrar. Aprecio del EDUCADOR por el compromiso de nunca intentar abusar de la confianza que depositan los EDUCANDOS en su persona y en sus actos. Incluye no apoderarse de los bienes ajenos.

Principio de Honestidad. Constituye una cualidad del EDUCADOR que consiste en comportarse y expresarse con decencia, decoro y sinceridad, así como actuar en consecuencia, respetando el valor y la verdad de los EDUCANDOS.

Principio de Honorabilidad. Cualidad moral que lleva al EDUCADOR al cumplimiento de sus deberes, respecto de si mismo y de los EDUCANDOS, con estimación, lustre y honradez. Digno de reconocimiento e imitación.

 

CONFIANZA
Esperanza firme que se tienen tanto el EDUCADOR como el EDUCANDO.

Principio de Lealtad. Sentimiento o actitud por apoyar o actuar a favor de los principios éticos que incluso, bajo ciertas condiciones, pueden exigir cierto sacrificio. Quien la practica elige hacerlo de manera libre, sin presiones y sin condiciones de ninguna especie. Implica del EDUCADOR no traicionar la confianza que le han depositado los EDUCANDOS y cumplir lo que ha prometido. Los EDUCADORES y EDUCANDOS encuentran en el cumplimiento de su deber, una fuerza moral que lo une a las personas con quienes establecieron relación social o profesional, sean pacientes, condiscípulos, profesores o la comunidad.

Principio de Veracidad. Afición o inclinación del EDUCADOR y del EDUCANDO a lo auténtico conforme a lo que sucede y como son las cosas, sin aumentos ni disminuciones. La verdad provee a los seres humanos de credibilidad y confianza para con los demás, lo que permite sean respetados y reconocidos como personas en las que se puede confiar.

Principio de Credibilidad. En la relación entre EDUCADOR y EDUCANDO, pensar, juzgar, sospechar un hecho, enunciado o acción, o estar persuadido de ello. Tomar un hecho, enunciado o acción como verosímil o probable.

Principio de Confidencialidad. Lo que se hace o se dice con seguridad recíproca entre EDUCADOR y EDUCANDO.

 

IGUALDAD
Trato digno que las personas deben recibir del EDUCADOR sin tomar en cuenta la raza, el sexo, la posición económica, la religión o la inteligencia. La Igualdad de oportunidades para aprender debe distribuirse de modo equitativo entre todos los EDUCANDOS que están bajo su responsabilidad.

Principio de Equivalencia. Reconoce en los EDUCADORES Y EDUCANDOS el mismo valor, estimación, aprecio, clase o condición, y la capacidad para los mismos derechos y obligaciones.

Principio de Equidad. Disposición de ánimo que mueve al EDUCADOR a dar a cada uno de los EDUCANDOS lo que merecen. Propensión del EDUCADOR a dejarse guiar por su criterio y por el sentimiento del deber o la conciencia, más que por las prescripciones rigurosas de las normas, en relación a los EDUCANDOS.

 

RESPONSABILIDAD
La responsabilidad moral del EDUCADOR se refiere principalmente al carácter interno de las conductas (la conciencia o intención de quien ha actuado), sin importar aspectos externos como el hecho de que éstas hayan sido descubiertas, sancionadas o no.

Principio de Autocrítica. Posibilidad del EDUCADOR de calcular y corregir los efectos del propio comportamiento en su relación con los EDUCANDOS. Cualidad moral del EDUCADOR de dar cuenta de los propios actos y responder al llamado de los EDUCANDOS. Implica que tanto el EDUCADOR como los EDUCANDOS, tienen la posibilidad de evaluar y juzgar sus acciones en sus causas y consecuencias.

 

RESPETO
Reconocimiento del EDUCANDO por el EDUCADOR como sujeto de derechos y consideraciones. Es el valor que permite al EDUCADOR reconocer, aceptar, apreciar y valorar las cualidades del prójimo y sus derechos, es decir, es el reconocimiento del valor propio y de los derechos de los EDUCANDOS.

Principio de Reconocimiento a la Alteridad. Cada EDUCADOR y EDUCANDO en su condición de seres únicos e irrepetibles, son biológica y socio-culturalmente diferentes a los demás.

Principio de Tolerancia. Todo EDUCADOR y EDUCANDO merece el permiso (atención o respeto) de los otros para expresar sus ideas, creencias y costumbres, aún cuando sean diferentes a las propias, mientras reconozcan ese mismo merecimiento a los demás. Supone el respeto mutuo del EDUCADOR hacia el EDUCANDO, y en el mejor de los casos, del entendimiento EDUCADOR-EDUCANDO-COMUNIDAD, aun cuando no se compartan las mismas ideas y valores. Implica mostrar la capacidad de aceptar a los demás al comprender el valor de las distintas ideas y formas diversas de convivencia, incluso cuando sean distintas a las propias.

 

EXCELENCIA
Calidad o meta suprema a la que aspiran EDUCADORES y EDUCANDOS, por considerarla digna de singular aprecio y estimación.

Principio de Perseverancia. Logro de la excelencia del EDUCADOR y del EDUCANDO, la que es posible mediante la dedicación y la constancia en las acciones propuestas, tanto en la vida diaria como durante la atención a la salud y en el proceso educativo.

Principio de Competencia Profesional. El ejercicio de la profesión médica requiere que el EDUCADOR y el EDUCANDO asuman las tareas y compromisos que aquélla les demanda, tanto en la atención a la salud, como en el proceso educativo.

 

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Versión publicada en la

Revista Médica del IMSS

 

 

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